Nuevos avances transforman el tratamiento del cáncer de próstata

La forma en que tratamos Cancer de prostata ha cambiado drásticamente en los últimos años. Sin duda, los avances en las imágenes por resonancia magnética han contribuido a este cambio, tanto en términos de diagnóstico, al hacer posibles las biopsias dirigidas, como en términos de nuestro enfoque del tratamiento. La aparición de nuevos tratamientos (terapia hormonal de última generación, terapia con radionúclidos, etc.) también ha mejorado el pronóstico de los pacientes con cáncer metastásico.

Para obtener una actualización sobre estos avances, Medscape entrevistó al Dr. Guillaume Ploussard, urólogo y oncólogo de la Clínica La Croix du Sud, Toulouse, Francia, y director del subcomité de cáncer de próstata de la Asociación Francesa de Urología (AFU).

Edición francesa de Medscape: La forma en que tratamos el cáncer de próstata ha cambiado drásticamente en términos de diagnóstico y enfoque terapéutico. En su opinión, ¿cuál ha sido el avance más significativo de los últimos años?

Dr. Guillaume Ploussard: El cambio hacia opciones de tratamiento personalizado. Gracias a una mejora en las técnicas de imagen y la contribución de la genómica, ahora podemos categorizar mejor un caso específico de cáncer, prever cómo evolucionará y adaptar nuestro enfoque terapéutico en consecuencia para cada paciente individual.

Nuestra capacidad para obtener imágenes de resonancia magnética más precisas, junto con las mejoras realizadas en la capacitación de radiólogos para interpretar estas imágenes, nos ha hecho mejores en la detección del cáncer de próstata. Estos avances en resonancia magnética significan que podemos identificar los casos de cáncer más graves, lo que, a su vez, nos impide iniciar el tratamiento en pacientes que no lo necesitan.

En términos de pruebas genéticas, ahora somos mejores para determinar el riesgo de un individuo y tratar a los pacientes con mayor precisión. Estas pruebas se utilizan, en particular, para caracterizar tumores y justificar el uso de determinados tratamientos, como los inhibidores de poli-ADP ribosa polimerasa (PARP) para cánceres metastásicos.

Medscape: La oncogenética también se ha acelerado en la prevención del cáncer de próstata. ¿Cómo ha afectado esto al tratamiento que brindan?

Plousardo: Ha habido una creciente conciencia tanto en los pacientes como en los médicos del papel que juega la genética en el riesgo de desarrollar cáncer de próstata. Se estima que menos del 5% de los casos de cáncer de próstata están relacionados con mutaciones genéticas. Hace casi 4 años se añadió al protocolo de tratamiento la consulta con un oncogenista. Se recomienda a los pacientes con antecedentes familiares de cáncer de próstata que se sometan a pruebas para detectar las siguientes mutaciones genéticas: BRCA1, BRCA2, y HOXB13, que se asocian con un mayor riesgo de desarrollar una forma agresiva de este tipo de cáncer.

Para los pacientes mayores de 40 años con mutaciones, se ha puesto en marcha una estrategia de detección precoz y prevención del cáncer de próstata: determinación del antígeno prostático específico (PSA) y tacto rectal, a repetir anualmente o cada 2 años. Como resultado, los departamentos oncogenéticos sobrecargados están luchando con este aumento de la demanda, pero están en proceso de adaptarse a él.

Medscape: ¿Qué pasa con la estrategia de detección de PSA, que durante mucho tiempo ha sido maligna por su riesgo asociado de sobrediagnóstico y sobretratamiento?

Plousardo: Ya no hablamos de cribado, que implica una evaluación sistemática y organizada del riesgo de cáncer de un paciente, sino de detección precoz del cáncer de próstata que se adapta al riesgo individual. Esto debe llevarse a cabo en pacientes voluntarios y bien informados.

La AFU cree que la detección temprana a través de la prueba de PSA tiene algún beneficio en hombres de 50 a 75 años con una expectativa de vida de más de 10 años y hombres mayores de 45 años con un riesgo hereditario. Las recomendaciones no han cambiado en este sentido. En pacientes con un PSA < 1 ng/mL, la prueba puede repetirse cada 3 a 4 años, según el perfil de riesgo individual. Este umbral no se encuentra en las recomendaciones pero se puede tomar como punto de referencia.

Medscape: Las imágenes también han supuesto avances en términos de diagnóstico y realización de biopsias. ¿Por qué es este cambio importante?

Plousardo: Una mejor imagen por resonancia magnética de la próstata significa una localización más precisa de las lesiones, además de darnos una estimación de su tamaño y extensión, lo que ayuda a determinar un área objetivo para la biopsia.

Ahora se recomienda la resonancia magnética como tratamiento de primera línea en casos de sospecha de cáncer de próstata para identificar un posible área objetivo antes de la biopsia. Al tener como objetivo un área, las biopsias son útiles para evaluar una enfermedad y, por lo tanto, para diseñar el plan de tratamiento más adecuado. Se obtiene una distribución espacial de la enfermedad en la próstata, lo que limita el impacto funcional de la cirugía, por ejemplo, sin afectar en modo alguno el resultado oncológico.

Las biopsias dirigidas se utilizan además de las biopsias sistemáticas [editor’s note: 12 samples from the prostate] para asegurar que no se pierdan lesiones cancerosas. Las biopsias sistemáticas nos permiten detectar del 5% al ​​10% de los casos de cáncer que pasarían desapercibidos con una biopsia dirigida.

Medscape: ¿Estos cambios en la práctica también han cambiado la forma en que monitorea activamente los cánceres de bajo riesgo?

Plousardo: Se implementó un monitoreo activo en respuesta al sobrediagnóstico de formas no significativas de cáncer para evitar el sobretratamiento. Estos avances han reducido claramente el sobrediagnóstico. La resonancia magnética también se ha agregado a la vía de seguimiento para pacientes que requieren un control activo, para evitar la necesidad de biopsias de seguimiento cuando las lesiones parecen estables. Solía ​​ser el caso que las biopsias se llevaron a cabo cada año o 2 años.

En los casos en que se detectó un área sospechosa mediante una resonancia magnética, se deben repetir las imágenes cada año para evaluar su progreso. Si no se detecta ninguna lesión sospechosa, se pueden realizar estudios de imagen cada 2 años. Las pruebas invasivas ahora se utilizan mucho menos como parte de la monitorización activa, lo que es una señal de progreso en términos de calidad de vida del paciente.

Medscape: En cuanto a los tratamientos, hemos visto la llegada de terapias hormonales de última generación para cánceres metastásicos. ¿Qué aportación han hecho estos nuevos tratamientos?

Plousardo: Tratamiento de los diferentes tipos de cáncer de próstata metastásico ha cambiado drásticamente en los últimos años para extender significativamente la esperanza de vida del paciente. El mayor cambio es la llegada de las terapias hormonales de última generación (abiraterona, enzalutamida, apalutamidadarolutamida, etc) que atacan directamente a las células cancerosas en los tumores.

Estos tratamientos son esencialmente inhibidores de los receptores de andrógenos, que funcionan impidiendo que las células tumorales realicen ciertas transformaciones de metabolitos que promueven el crecimiento, mientras que los antiandrógenos limitan el efecto estimulante de los andrógenos al reducir su concentración en la sangre.

Para los casos resistentes a la castración, también disponemos de tratamientos de tercera línea como olaparib (Lynparza), un anti-PARP indicado para pacientes con BRCA1/2 mutaciones, quimioterapia o terapia con radionúclidos para aumentar la esperanza de vida.

Medscape: La terapia con radionúclidos es un avance reciente y aparentemente prometedor. ¿Podemos esperar que se agreguen más indicaciones para este tratamiento específico?

Plousardo: Por el momento, la terapia con radionúclidos no ha sido aprobada. Su uso está limitado a algunos centros de acceso anticipado. Su aprobación para el tratamiento del cáncer metastásico resistente a la castración se emitirá muy pronto. Se están realizando otros ensayos para evaluar el uso del tratamiento en fases más tempranas de la enfermedad.

Esta radioterapia tiene la ventaja de dirigirse a las células cancerosas utilizando anticuerpos del antígeno de membrana específico de la próstata (PSMA). Los anticuerpos están asociados con una molécula radiactiva que se dice que mata las células tumorales directamente. Por lo tanto, es bien tolerado. Los resultados son muy alentadores y esperamos que este tratamiento se abra a etapas más tempranas de la enfermedad.

Medscape: Finalmente, ¿los cambios realizados en el tratamiento han reducido su impacto en términos de síntomas urinarios y disfuncion erectil?

Plousardo: Estos efectos secundarios se tienen mejor en cuenta, y se ha progresado en esta área a medida que evolucionan los tratamientos. Esto se debe en gran parte a las mejoras en la cirugía como resultado del uso creciente de la robótica en este campo y el desarrollo de una radioterapia más precisa. En cuanto a la cirugía, las mejoras técnicas han hecho que ahora podamos preservar el paquete neurovascular que rodea la próstata, que es responsable de mantener la función eréctil. La función urinaria también se mantiene mejor.

Este avance en el tratamiento, facilitado por las mejoras observadas en la resonancia magnética, ha reducido claramente la disfunción urinaria y eréctil. Aunque ahora son menos comunes, estas complicaciones aún deben tenerse en cuenta al tratar el cáncer de próstata. Dicho esto, si ocurren, estamos en mejores condiciones para tratarlos.

Este artículo fue traducido del Medscape edición francesa.

.

Leave a Comment

Your email address will not be published.