Las razones del estrés en edades tempranas

Muchos padres se preguntan por qué sus hijos no rinden bien en la escuela mientras les ofrecen de todo: actividades artísticas y deportivas, apoyo didáctico adicional, aprendizaje de idiomas extranjeros, juegos y descanso con el cierre de las escuelas. Es una creencia frecuente que nuestros éxitos en una o más actividades “construyen” nuestra confianza en nosotros mismos.
Pero la realidad no es así en absoluto. La verdadera autoestima no proviene de factores externos sino del sentido interno de aceptación y amor por uno mismo tal como es. Los niños con baja autoestima no solo no pueden lograr metas sociales y de aprendizaje en su vida escolar, sino que a menudo se sienten inadecuados incluso cuando logran la mayoría de sus objetivos. Al mismo tiempo, sienten que les gustaría en todos los sentidos lograr todo lo que sus seres queridos esperan para no perder la interfaz positiva que tienen con ellos. Por eso, cuando las cosas no salen bien, se vuelven muy infelices.
Por el contrario, los niños con alta autoestima logran sus objetivos con más facilidad y conservan su energía alegre, incluso cuando no los logran todos. Su fuerza brota de su interior, y eso es suficiente para motivarlos a establecer la próxima meta.

Padres ayudantes en el esfuerzo de los niños
Los tiempos en que se esperaba que los padres lo supieran todo, gracias a un instinto innato, han pasado irremediablemente. En el siglo de la información y el rápido desarrollo tecnológico, nuestros patrones de comportamiento y los de los niños han cambiado radicalmente. Casi ninguna “receta” del pasado se puede aplicar directamente al entorno familiar moderno. Ahora se entiende que padres e hijos crecen juntos a través de sus errores, sus conceptos erróneos, sus retiros mutuos y sus valientes reconciliaciones. Y esto se considera no solo aceptable sino también saludable.

Un ejemplo vivo es el único líder verdadero.
Por lo tanto, ya no tienen que aburrirse con preguntas sin respuesta ni culparse por todas las dificultades que su hijo puede encontrar en la infancia o (pre)adolescencia. La autoestima que ellos mismos aprenden a tener como personalidades es el ejemplo vivo que iluminará la vida de sus hijos en todas las etapas posteriores de su vida. Y saber cuándo necesitamos apoyo adicional en nuestro papel de padres no solo es una señal de fortaleza sino también de madurez.

¿Qué es estrés?
El estrés es un estado de tensión interna. En su forma leve, existe y acompaña muchas acciones de la persona y corresponde a la fase de vigilia, durante la cual aumenta la disposición para la acción y la reacción de la persona. Cuando esta reacción es de intensidad leve, ayuda a la persona a percibir mejor las dificultades o peligros ya reaccionar con mayor prontitud y eficacia.

Cómo surge el estrés

  • Temperamento
    Está comprobado que no todos nacemos iguales en cuanto a temperamento. Algunos son más o menos ansiosos desde el nacimiento.
  • Culpa
    Errores, y fracasos pasados ​​que no nos ocupamos de crear ansiedad o fobia.
  • Conflictos internos
    El estrés a menudo es creado por conflictos que tienen lugar dentro de nosotros. Entre nuestros deseos o expectativas por un lado y las limitaciones dictadas por la conciencia o el entorno por el otro.
  • dilemas
    La ansiedad puede acumularse dentro de nosotros cuando enfrentamos dilemas o necesitamos tomar algunas decisiones importantes. Ante tales situaciones, podemos oscilar entre dos tendencias: proceder con la solución o posponerla, decir sí o no y, finalmente, atreverse con algo arriesgado.
  • Riesgos y dificultades
    En nuestra vida diaria existen muchos peligros, a veces reales ya veces imaginarios. Además, son muchas las obligaciones y problemas que nos presionan día a día, exigiendo su solución.
  • Dudar de nuestras habilidades
    La ansiedad surge fácilmente dentro de nosotros cuando dudamos de nuestro valor o habilidades. Aquí cabe señalar que incluso las obligaciones pequeñas o insignificantes que no somos capaces de cumplir pueden crear ansiedad cuando amenazan nuestra autoestima.
  • Sobreempleo
    Cuanto más cargamos sobre nuestros hombros, más aumenta la ansiedad. Por lo tanto, las responsabilidades adicionales significan trabajo adicional y estrés adicional.
  • Educación
    La crianza y las experiencias de la infancia a menudo nos llenan de ansiedad. Si. por ejemplo, tuvimos padres que en nuestra infancia exigieron de nosotros más de lo que podíamos rendir o si vivimos al lado de personas ansiosas que constantemente nos transmitían su propia ansiedad, es natural que también tengamos ansiedad. También se ha observado que la presión mental es diferente según el sexo del individuo.

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